
¿QUIÉNES SON LOS ALUMNOS CON PÉRDIDA AUDITIVA?
Las personas con pérdida auditiva dependen más del sentido de la vista para su comunicación y desenvolvimiento social que las personas con audición normal. En ámbito educativo conviene clasificar a los alumnos con pérdida auditiva según su nivel de dependencia del canal visual, y a partir de esta diferenciación se pueden diseñar e implementar modelos de integración que respondan a las necesidades educativas de cada individuo. Dado que la enseñanza - aprendizaje es un proceso eminentemente comunicativo y de acceso a la información, es importante considerar que cada sentido humano contribuye de diferente forma a ponernos en contacto con el mundo que nos rodea, pero todos ellos de complementan por medio de la vista y la audición, captamos información que se encuentra a cierta distancia, mientras que por el tacto, gusto y el olfato percibimos información mas cercana.
Cuando un alumno tiene perdida auditiva que es ligera o superficial la necesidad de compensación por medio de la vista es menos, y regularmente logra desenvolverse como si oyera normalmente, siempre que cuenta con la ayuda necesaria para acceder a la información, la comunicación y el aprendizaje en general; pero si la perdida auditiva es mayor, esta necesidad de compensación implica modificaciones importantes en su forma de vida, en su familia y ambiente escolar, pues esta persona depende de la vista para comunicarse, aprender y acceder a la información.
Existen pérdidas auditivas transitorias o reversibles y pérdidas auditivas permanentes o irreversibles, lo cual es determinante en el proceso de integración educativa. Comúnmente las perdidas transitorias o reversibles están asociadas con una menor dependencia visual mientras que las permanentes e irreversibles se asocian con una mayor dependencia visual; además, las transitorias suelen presentarse después del nacimiento, es decir son adquirida; en cambio las que son de nacimiento son congénitas, suelen se permanentes o irreversibles. Muchas personas con pérdida auditiva irreversible utilizan el lenguaje de señas y en muchos países y regiones del mundo están organizadas en asociaciones culturales reconocidas como minorías lingüísticas y étnicas, con derechos y obligaciones, lo que ha favorecido su desarrollo. El profesor debe conocer las particularidades de sus alumnos con pérdida auditiva a fin de contribuir adecuadamente a su escolarización y socialización.
El órgano de la audición es el oído, que transforma la energía, recibe las ondas sonoras del exterior- energía mecánica – y las amplifica y convierte en energía bioeléctrica para que el cerebro procese y entienda. Cuando este no funciona envía señales débiles o distorsionadas al cerebro lo que produce una perdida auditiva.
Para comprender mejor que es la perdida auditiva y sus implicaciones, es preciso entender el funcionamiento del oído.
El oído externo esta formado por un pabellón auricular llamado oreja y el conducto externó. Esta parte funciona con un embudo que conduce el sonido hacia adentro; el pabellón contribuye a la función localizada del sonido. El limite se encuentra entre el conducto auditivo externo y el medio es la membrana timpánica o tímpano. Cuando las ondas llegan al tímpano esta lo hace vibrar.
Oído medio pequeña cavidad del tamaño de un chícharo o goma de un lápiz, que tiene tres huesillos: el martillo, el yunque y el estribo. La función de estos es de amplificar y transmitir las vibraciones mecánicas del tímpano al oído interno.
Oído interno se encuentra en la cóclea, que tiene forma de caracol y contiene líquidos y unas pequeñas vellosidades que son las células ciliadas. La función del sistema coclear es transformar o translucir las ondas mecánicas en energía bioeléctrica, que es conducida por el nervio auditivo hasta el cerebro.
Los sonidos presentan dos características fundamentales: la intensidad o volumen y la frecuencia o tono.
La intensidad depende de la cantidad de energía que se propaga en forma de vibraciones. Se mide en decibles (dB). Cuando una persona tiene audición normal se dice que escucha intensidades tan bajas como cero decibles o menos. La voz humana tiene una intensidad aproximada de 60 dB, mientras que el cuchicheo o susurro alcanza una intensidad de 130 dB, y el grito de 80 a 90dB.
La frecuencia se refiere a ala cantidad de veces que una onda se repite en un segundo y se mide en ciclos por segundo o hertzios (Hz).
Cuando la parte del oído sufre un daño, la señal auditiva se debilita o distorsiona. En el oído externo, la mal formación o ausencia del pabellón auricular (atresia), así como la presencia de objetos extraños, la acumulación de cerumen o cerilla en el conducto auditivo externo o su mal formación, obstruyen el paso del sonido. En el oído medio, las malformaciones, las infecciones, la presencia de líquido o el endurecimiento del tejidos pueden provocar que el movimiento de la cadena de huesillos se obstruya, lo que afecta el proceso auditivo.
Las perdidas auditivas pueden afectar a un oído a ambos. Cuando la pérdida sólo se ubica en un oído, se dice que es unilateral, mientras que cuando afecta a ambos oídos se trata de una perdida auditiva bilateral.
Para medir la audición de una persona se emplean tonos puros, sonidos con una sola frecuencia. Los tonos puros corresponden a frecuencias particulares y se presentan en un rango de intensidades que van de baja hasta alta. Las pérdidas de tipo conductivo, cuya causa se localiza en el oído externo o medio, tienen un mejor pronóstico por el uso de aparatos auxiliares personales. Se ha extendido en los últimos años gracias a los avances de la tecnología. El funcionamiento de un aparato es igual al de un micrófono amplificador.
Los auxiliares auditivos son recomendables en pérdidas crónicas e irreversibles.
Existen 5 tipos de auxiliares auditivos: (1) de caja, (2) de curveta o retroauricular, (3) intrauricular, (4) intracanal, (5) adaptados al armazón de los lentes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario